El apego a una determinada persona puede costarnos hasta la propia vida, de acuerdo a Walter Riso, psicólogo argentino autor del libro “Amar o depender”, del cual se han vendido 500 mil ejemplares en América Latina y en donde ofrece claves para amar de manera sana y no caer en la dependencia emocional. “El hombre que entiende a las mujeres”, como le denominan sus seguidores, sabe que “entregarse afectivamente no significa desaparecer en el otro, sino integrarse respetuosamente”.
En esta época en que el amor se puede convertir en una grave adicción, similar a la de un drogadicto, el autor ofrece claves para entender, prevenir o curar la dependencia efectiva.
Este escritor y psicólogo italoargentino explicó que el problema no sobreviene por la falta, sino por el exceso de dependencia afectiva. Según este experto, profesor en la universidad de San Luis (Argentina) y en la Universidad del Norte (Colombia) “el apego enferma, castra, incapacita, elimina criterios, degrada y somete, deprime, genera estrés, asusta, cansa, desgasta y finalmente, acaba con todo residuo de humanidad disponible”.
Por suerte, dijo, en el 95 por ciento de los casos se puede curar pidiendo ayuda profesional.
Y es que no debemos olvidar que, como dijo el autor, “no hay relación sin riesgo; el amor es una experiencia peligrosa y atractiva, eventualmente dolorosa y sensorialmente encantadora”.
Después de varias investigaciones y estudios científicos, Walter Riso encontró una manera de entender, prevenir y curar la dependencia afectiva, en muchos casos, causa directa de los malos tratos familiares.
¿Por qué cree que, como dice en su libro, la sicología ha avanzado en el tema de las adicciones, como abuso de sustancias, en la ludopatía, en los trastornos de alimentación, pero no en la adicción afectiva?
Se sabe mucho de la adicción a las sustancias sicotrópicas como la cocaína, el alcohol, pero no estamos tan avanzados en la dependencia emocional porque es un síndrome reciente, una categoría científica que se está trabajando desde hace muy poco tiempo, unos diez años. Lo que estamos encontrando es que reúne todos los requisitos de una adicción como las otras y por lo tanto debe tratarse como tal. Yo no creo que la adicción afectiva sea mucho más difícil de tratar que a un adicto a la marihuana, simplemente es igual de complicado.


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