La educación de los hijos no es taréa fácil. Cada hijo tiene un temperamento diferente y hay que adaptar nuestro modelo educativo a cada uno de ellos. Los hijos no son todos iguales y por lo tanto no hay que educarlos y tratarlos como si fuesen iguales. Es aquí en donde los padres deben ser capaces de adarptarse para ofrecer una educación ideal.
Frente al dolor de los hijos no todos los padres saben qué hacer. Según la tipología de padre se reacciona de una forma muy distinta:
Padres autoritarios: son aquellos que gritan o amenazan, dejando de lado el interés personal del niño. Proceden así ya que tienen miedo a perder el control de la situación.
Padres que hacen sentir culpa: sin duda todos los padres en alguna oportunidad usan frase reiterativas como “yo te dije que…”, sin embargo esto se toma negativamente.
Padres que quitan importancia a las cosas: los problemas de los niños, obviamente no lo son para los adultos. Pero cuidado esa actitud causa rechazo en los pequeños.
Padres conferencistas: se pretende enseñar a través de la experiencia de ellos a través de largos sermones, en vez de dejarlos actuar.
Para establecer una buena comunicación con los hijos, es preferible adoptar una actitud de apoyo frente a situaciones dolorosas, a través del silencio o un abrazo afectuoso. Esta actitud es sinónimo de respeto y valor.



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